El oro es resistente, pero el uso diario, las cremas y el agua le quitan brillo. Con estos cuidados tus joyas lucen como el primer día.
Cómo limpiarlas en casa
- Mezcla jabón neutro con agua tibia.
- Sumerge tus piezas de oro 10k o 14k durante 10 minutos.
- Frótalas con un paño o un cepillo de cerdas suaves.
- Enjuágalas con agua limpia y sécalas con algodón o un paño suave.
No uses cloro ni productos agresivos.
Antes de ponértelas
- Cremas, perfume y maquillaje: aplícalos primero y ponte tus joyas cuando se hayan absorbido. Sus químicos pueden dañar los metales, las perlas y las piedras.
- Limpieza de la casa: quítate tus joyas. El cloro, el amoniaco y otros químicos pueden dañar el oro de forma permanente.
- Ejercicio: en rutinas de alto impacto o con pesas, quítatelas para que no se atoren ni se golpeen.
Mar, alberca y regadera
- Mar y alberca: el cloro y la sal opacan el brillo. Al salir, enjuaga tus joyas con agua dulce, sécalas y guárdalas en un lugar seco.
- Regadera: el jabón, el shampoo y el acondicionador dejan una película que apaga el brillo. Lo ideal es quitártelas antes de bañarte.
Cómo guardarlas
- Guarda el oro separado de otras joyas, en bolsitas de tela o compartimentos individuales, para que no se raye.
- Cierra el broche de las cadenas y guárdalas por separado para que no se enreden.
- Guarda los aretes en pares, con sus broches puestos, y los anillos con piedras por separado.
Mantenimiento
- Después de usarlas, pásales un paño suave para quitar grasa y huellas.
- Revisa de vez en cuando broches y engastes, sobre todo en pulseras, cadenas y anillos con piedras.
- Una vez al año, llévalas a una revisión profesional.
Para reparaciones, ajustes y más información, visita Cuidados y Reparaciones.