1. Mar y piscina: disfruta con precaución
Sabemos que muchas personas no se quitan sus piezas ni en vacaciones, y está perfecto: un collar o una pulsera en la playa también es parte del estilo. Solo toma en cuenta que el cloro y la sal marina pueden opacar el brillo del oro y dejar residuos que con el tiempo afectan su apariencia, especialmente en piezas con detalles, texturas o piedras.
¿Qué hacer entonces?
No necesitas dejar de usarlas, pero sí darles un cuidado posterior: al salir del mar o la piscina, enjuaga tu joyería con agua dulce, sécala con un paño suave y guárdala en un lugar seco. Ese hábito sencillo ayuda a mantener el oro con mejor brillo por más tiempo.
2. Ducha o baño: atención a los productos
Ducharte con oro puede parecer inofensivo, pero jabones, shampoos y acondicionadores suelen dejar una película que apaga el brillo. Además, el calor y el agua pueden acelerar que se acumulen residuos en cadenas, broches y zonas con piedras, haciendo que la pieza se vea menos luminosa.
Consejo práctico:
Para cuidar el oro, lo ideal es retirarlo antes de bañarte. Si lo usaste, al terminar solo sécalo bien y pásale un paño suave para evitar acumulación y conservar su brillo natural.